Publicación del catálogo de la exposición 'Dos pedres. Paisatges persistents'
El Observatorio del Paisaje de Cataluña acaba de publicar el catálogo de la exposición "Dos piedras. Paisajes persistentes", expuesta en el Palau Robert de Barcelona desde diciembre de 2023 hasta junio de 2024, en el Palacio Oliver de Boteller de Tortosa durante el segundo semestre del mismo año, y todo el año 2025 en el Museo Terra de la Espluga de Francolí. Después del interés suscitado por la exposición, con más de 52.000 visitantes, sale ahora la publicación. La exposición, recogida ahora en el catálogo publicado, mostraba la riqueza y diversidad de los paisajes estructurados por la piedra seca, ponía en valor esta técnica milenaria y universal, y reivindicaba su vigencia y persistencia. El libro, que cuenta con la colaboración de Palau Robert, es consultable en la web del Observatorio del Paisaje.
El Observatorio del Paisaje recibió el encargo de Palau Robert de comisariar la exposición, y representaba una oportunidad única: concebir una muestra que hablase de los paisajes de Catalunya a través del mundo de la piedra seca, y hacerlo en un edificio tan emblemático del centro de Barcelona. Este catálogo y esta exposición son una invitación a mirar los paisajes modelados por la piedra seca con otros ojos: no como un vestigio del pasado, sino como una lección tanto para el presente como para encarar el futuro, entendiendo sus nuevos valores y perspectivas y demostrando que la técnica ancestral que los ha construido es, hoy, más viva que nunca. Después de las presentaciones iniciales de la actual directora general de Difusión de la Generalitat de Cataluña, Elisabet Valls Remolí, y la exdirectora Eva Pomares, además de la de los comisarios de la exposición, Pere Sala, Jordi Grau, Joan Nogué y Joan Reguant y la del museógrafo Jordi Queralt, el libro está dividido en tres apartados, "Los Paisajes", "Las piedras" y "Las voces", siguiendo la misma estructura de la exposición. El catálogo incluye buena parte de los recursos expositivos utilizados, potencia el valioso material gráfico recogido y también el audiovisual, e incorpora vínculos a las entrevistas y vídeos que formaban parte de la exposición.

Los paisajes
Cataluña es un país de paisajes. Uno de los rasgos más significativos es su extraordinaria diversidad de paisajes. Una orografía traviesa, un sinfín de microclimas y una intervención humana milenaria sobre el medio físico hacen de Cataluña uno de los países más diversos de Europa, y eso se pone de manifiesto gracias a los 134 paisajes que lo forman, tal y como se desprende de los catálogos de paisajes elaborados por el Observatorio del Paisaje de Cataluña. Una pequeña muestra son los paisajes Altiplà de la Terra Alta, Solana del Baridà, Garrigues Baixes i Vall del Corb, Plana del Baix Ebre - Montsià, Plana de l’Alt Camp, Cap de Creus y Sant Llorenç del Munt i l’Obac - El Cairat. En todos ellos, la piedra seca tiene una presencia destacable, a menudo abrumadora, como sucede en la práctica totalidad del resto de paisajes. Tenemos un montón de paisajes hechos con piedra seca, en los que una fascinante riqueza de arquitecturas (muros, barracas, cabañas, entre tantas otras construcciones) modela y condiciona esa diversidad paisajística. Y, si salimos de Cataluña y nos adentramos en el resto de territorios de habla catalana, de nuevo nos encontraremos con muchos otros paisajes llenos de piedra seca. Esto es así porque, de hecho, todo el Mediterráneo está lleno de ese tipo de construcción... y en última instancia buena parte del planeta: de ahí el valor universal de un sistema constructivo que ha dotado a infinidad de paisajes de valores productivos, históricos, ecológicos, simbólicos y estéticos; en definitiva, de valores materiales e inmateriales.
Las piedras
La piedra seca es una técnica milenaria y universal de emparejar piedras de forma cuidadosa y artesanal, sin ningún material de unión, que permite levantar estructuras variadas. Miles y miles de construcciones, de tipología, dimensiones y usos muy diversos, configuran la mayor parte de los paisajes rurales catalanes. Si bien algunas de estas construcciones fueron construidas por manos expertas, la mayoría lo fueron por las de los propios habitantes del mundo rural, empezando siempre por la pared, elemento básico que modula todo el paisaje y base para construir estructuras más complejas. Con un esfuerzo inconmensurable, un conocimiento exhaustivo de cada lugar y una constancia pétrea, terrenos inicialmente pedregosos y yermos se han convertido en campos de cultivo, prados y pastos. La piedra seca es, sobre todo, un auténtico pozo de inspiración y un testimonio excepcional de los valores que nos servirán tanto para hacer frente a los desafíos del mundo actual: reciclaje, reutilización, resiliencia, proximidad, humildad, cooperación, ahorro... y tantos y tantos otros de los que vamos más bien escasos. Quizá por eso es tan esperanzador constatar el creciente interés de la sociedad hacia esta técnica milenaria y los paisajes que se derivan. No es sólo el hecho de que la UNESCO la haya declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, cosa ya de por sí lo suficientemente relevante, sino que a diestro y siniestro nacen iniciativas ciudadanas, académicas y científicas que reclaman su recuperación y reconocimiento, así como nuevos ámbitos de formación profesional, como las escuelas de márgenes.

Las voces
Muchos de los paisajes de la piedra seca se encuentran en las áreas rurales más marginales, aquellas que primero sufrieron las consecuencias del despoblamiento masivo de las décadas de 1960 y 1970. Este hecho implicó el abandono de la actividad agraria, el envejecimiento de la población, la falta de relevo generacional y el incremento exponencial de la masa forestal, con el correspondiente riesgo de incendios y la pérdida de patrimonio material e inmaterial. Son paisajes de piedra seca frágiles, porque también lo es el mundo rural al que pertenecen. La pérdida del rico mosaico agroforestal tan típico de Cataluña a raíz de la reducción a la mínima expresión de la agricultura familiar tradicional ha relegado a un papel aún más residual las estructuras en piedra seca que soportaban y conformaban estos paisajes. No obstante, están apareciendo muchas iniciativas de repoblación y revitalización del mundo rural que, a su vez, también favorecen la recuperación de unos paisajes de la piedra seca que habían llegado a estar a un paso de la extinción y de unos conocimientos que, precisamente ahora, en el contexto en el que vivimos, pueden tener una valía extraordinaria. Siete miradas y experiencias diversas nos ayudan a entender estos nuevos valores y perspectivas para los paisajes de la piedra seca, que no solo se revitalizan, sino que se reinventan a partir de su incorporación a la obra nueva, mostrando así la vigencia y la utilidad de esta técnica ancestral.