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OCTUBRE-DICIEMBRE 13

BOLETÍN TRIMESTRAL DEL OBSERVATORIO DEL PAISAJE - 39

EL OBSERVADOR

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Cartografía y paisaje

Carme Montaner
Responsable de la cartoteca del Instituto Cartográfico de Cataluña

La publicación de las comunicaciones presentadas en el seminario Retos en la Cartografía del Paisaje: Dinámicas Territoriales y Valores Intangibles, organizado por el Observatorio del Paisaje, pone sobre la mesa la necesidad de replantear el concepto y la función del mapa tal como lo hemos entendido –al menos en estos últimos dos siglos— en nuestra sociedad. El imparable avance tecnológico ha permitido alcanzar niveles de precisión milimétrica; y no hablemos ya de Internet, que nos ofrece la posibilidad de crear, combinar y compartir una gran cantidad de información que contenga algún tipo de referencia geográfica.

Pero ¿cómo podemos representar en un mapa las sensaciones percibidas en la observación directa de un paisaje? ¿Hasta qué punto el mapa puede convertirse en transmisor de esas sensaciones, junto con otras informaciones? El mapa es una herramienta en la que el creador codifica y el usuario descodifica una información. ¿Qué lenguaje se puede utilizar para transmitir entre uno y otro valores intangibles?

Las primeras experimentaciones en este campo han venido del mundo del arte. La fuerza del mapa como imagen pero también las posibilidades multimedia que ofrece, como por ejemplo la actualización constante de fenómenos por parte de usuarios anónimos por medio del uso de dispositivos móviles, han abierto nuevos horizontes entre los artistas que poco a poco han ido penetrando en el mundo de los cartógrafos.

La elaboración de los catálogos que ha llevado a cabo el Observatorio del Paisaje también ha constituido una plataforma excelente de reflexión sobre el futuro de la cartografía. El reto de tener que fijar en un mapa todo el contenido de un paisaje ha puesto en evidencia las carencias de la herramienta transmisora. De hecho, ha sido la práctica lo que ha empujado hacia una reflexión teórica del instrumento utilizado y hacia la búsqueda de nuevas posibilidades. Y en el libro mencionado se recogen las propuestas, las carencias y las inquietudes de una serie de observadores que no han podido transmitir todos los valores a través del mapa convencional. Por ello los diversos autores expresan la necesidad de buscar nuevas formas de representación.

En esta búsqueda probablemente también nos puede ayudar echar una mirada al pasado. Los mapas antiguos, como las cartas náuticas medievales, llenaban los territorios del interior de los continentes con textos o dibujos que hacían referencia a la mitología o a las leyendas de esos lugares desconocidos. La barca de Jaume Ferrer navegando hacia las islas de Cabo Verde, en un viaje sin retorno, aparece en una gran cantidad de mapas. O el dibujo en mapas de América de unos hombres con un pie de gran tamaño, que usaban a modo de paraguas para protegerse del sol en territorios de los que solo se sabía que eran tórridos. En estos ejemplos vemos cómo la representación del territorio cartografiado combina valores mesurables —los que después quedarán como únicos en los mapas— con otras informaciones que posteriormente han quedado fuera de ellos. Hoy en día, no obstante, las herramientas multimedia nos han permitido recuperar estos contenidos con la inclusión de textos, fotografías o sonidos inseridos en la cartografía digital. El atlas cibercartográfico sobre el saber tradicional de la etnia de los inuit del norte de Canadá (Cybercartographic Atlas of Indigenous Perspectives and Knowledge), impulsado por la Universidad de Ottawa, va en este sentido. Pero todavía queda un largo camino por recorrer.

Las aportaciones proporcionadas por el Observatorio del Paisaje nos conducen, muy acertadamente, a repensar el mapa desde el punto de vista teórico: ¿qué se debe representar en un mapa del paisaje? Debemos plantearnos hasta qué punto se tiene que cartografiar un paisaje. Cuando un mapa representa un elemento determinado de un paisaje, ¿podría llegar a cambiar el mismo paisaje? Estoy pensando, por ejemplo, si la representación cartográfica de espacios como los no lugares definidos por el antropólogo francés Marc Augé pueden acabar transformándolos en lugares. En definitiva, debemos plantearnos en qué medida la representación en un mapa transmite un paisaje o construye un paisaje.

La reflexión en torno a la cartografía y el paisaje es apasionante. Nuevas herramientas, nuevas relaciones —como los proyectos colaborativos que rompen la rígida estructura cartógrafo-usuario todavía vigente— y, sobre todo, nuevos paradigmas nos deben permitir ir componiendo la cartografía del siglo XXI.

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