Dossier: Paisatges sonors - Observatori del Paisatge

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12 Junio 2016

Todos los árboles que tengan más de doscientos años estarán protegidos

El Grupo Parlamentario Popular presenta una proposición de ley del Patrimonio Arbóreo Monumental de la Región. Arrancar, trasplantar o dañar un ejemplar catalogado será multado con hasta 250.000 euros.

MIGUEL ÁNGEL RUIZ

La Verdad [Crónica]

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Gráfico: Mar Saura

Un árbol centenario es mucho más que un árbol; también es un elemento imprescindible del paisaje, parte de nuestra cultura, un guardián de las tradiciones, incluso un viejo amigo. Los árboles venerables nos procuran alimento, sombra y refugio para el descanso y la conversación tranquila, a menudo son una referencia vital y están siempre donde tienen que estar a no ser que los parta un rayo o los tumbe el viento –¿verdad, pino de la Celia?–. Y nos alegran el ánimo, nos encontremos en mitad del monte o en plena ciudad. En la Región de Murcia hay más de mil de estos colosos que han visto pasar la historia entre sus ramas, pero no existe una normativa que los proteja en su conjunto, aunque la Comunidad Autónoma hace un seguimiento para cuidar los más importantes y algunos ayuntamientos, como los de Murcia y Alhama, han reconocido el valor de algunos de ellos en su planeamiento municipal.

Para solucionar esta carencia, el Grupo Parlamentario Popular quiere sacar adelante una Ley de Patrimonio Arbóreo Monumental, cuya proposición registró en la Asamblea Regional el mes pasado. Una normativa básica inspirada en la que rige en la Comunidad Valenciana desde 2006 –aunque el reglamento se está desarrollando ahora–, pero más generosa en cuanto a algunos criterios. Por ejemplo, quedarán protegidos todos los árboles con más de doscientos años –en Valencia la protección por defecto se sitúa en 350– o que cumplan con algunas de las siguientes pautas: treinta metros de altura, 25 de diámetro en la copa o un tronco con seis metros de perímetro.

Los legisladores no irán a ciegas: el patrimonio vegetal de la Región está bien estudiado y existe literatura científica suficiente para cerrar la relación de árboles que quedarán protegidos legalmente. En su día se recopiló la información de 1.100 ejemplares, y con una selección de ellos –los dos más relevantes de cada especie, por dimensiones y antigüedad– se elaboró la lista de 146 que integran el Catálogo de Árboles Monumentales Prioritarios (CAMP). Entre ellos, reliquias como la Olivera Gorda de Ricote, el eucalipto del Mayayo (en Murcia, el árbol más alto de la Región), el taray de Lo Santero (Torre Pacheco), la olmeda del Maripinar (Cieza), el chopo del Hortillo (Caravaca de la Cruz), el arce de Hondares (Moratalla) y el almendro de la Cuesta de Gos (Águilas).

La idea era protegerlos con la categoría de Monumento Natural, pero la intención inicial no pasó de ahí. "Somos conscientes de que existe el peligro de que se pierdan los árboles centenarios, que forman parte de nuestro patrimonio natural, cultural e histórico", explica a ‘La Verdad' Jesús Cano, secretario ejecutivo de Agricultura y Medio Ambiente del Partido Popular y promotor de la proposición de ley junto a Víctor Martínez, portavoz parlamentario del PP.

El primer paso será elaborar un catálogo de árboles susceptibles de ser protegidos, una relación que saldrá de los trabajos científicos previos realizados por expertos de la Universidad de Murcia (UMU) y los técnicos de Medio Ambiente de la Administración regional. "Nos reuniremos con los investigadores de la UMU y con todos los que tengan algo que aportar, porque queremos que sea una ley abierta a la sociedad", señala Jesús Cano, quien espera debatir la nueva norma después del verano.

La creación del catálogo, así como la aplicación práctica de la nueva normativa, quedará en manos de la Consejería de Agua, Agricultura y Medio Ambiente, donde se establecerá el órgano gestor del patrimonio arbóreo regional.

La proposición de ley no concreta presupuesto. El coste de vigilar, conservar y divulgar la importancia de los árboles monumentales de la Región se calculará cuando el grupo de trabajo decida cuáles deben ser protegidos. El avance del texto legal sí concreta las sanciones económicas por maltratar el patrimonio arbóreo: hasta 18.000 euros las infracciones leves, de 18.001 a 100.000 euros las graves y entre 100.001 y 250.000 euros las muy graves. Entre estas últimas, tanto el arranque del árbol como el trasplante, además de daños, mutilaciones, deterioro o muerte directa. Se acabó, por tanto, la venta de olivos bicentenarios para el adorno de rotondas y jardines. "La verdad es que la película ‘El olivo' de Icíar Bollaín fue un acicate para poner en marcha esta iniciativa legal", admite el político del PP.

 

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